domingo, 23 de febrero de 2014

Te tiro una perdida - Episodio 10

El parlamento de la obra entra en monólogo (de doce minutos) del actor principal. Yoel Eduardo  debe mandar un haz de luz amarillo al escenario. Aprovecha para encender el celular. La musiquita del aparato lo hace destinatario de varios chistidos de los espectadores y de la mirada filosa de su Jefe, en el control de sonido. Yoel Eduardo pone modo silencio. Aparecen varias llamadas perdidas de Gonza y un mensaje. Lo abre. Es de Nolo Meza, un amigo que se hizo cuando laburaba de telemarketing en Banco Río: “Gonza me contó lo de la China Suarez y Dolores Fonzi, llamame”.
Yoel Eduardo no puede creer que Gonza sea tan botón.
El mensaje de Nolo Meza le hace acordar que, junto a ellos, trabajaba Pipa, una amiga íntima de Agustina Cherri. De hecho entre Pipa y Nolo Meza hubo algo, medio serio y hasta llegaron a hacer una salida de pareja con Agustina Cherri y Gastón Pauls. Nolo Meza había pegado la foto en el box retratando esa salida de cuatro, lo que provocó el fin de la relación. A Pipa le pareció que Nolo Meza la había buscado de puro cholulo, se sintió usada y lo mandó a la mierda. Yoel Eduardo apoyó  la postura de Pipa. Cuando los oyó discutir, fue hasta el box y le dijo a Nolo Meza que si quería algo tenía que ir de frente, exponerse, jugar el corazón y volvió a su posición. No volvieron a hablarse; Nolo Meza quedó tan enojado con él, que ni siquiera fue al almuerzo de despedida en Nac & Pop, que los compañeros le hicieron a Yoel Eduardo cuando  renunció al puesto de telemarketer para saltar a un teatro de Avenida Corrientes (y trabajar de asistente de iluminación).
Abandona los recuerdos, guarda el celu en el bolsillo, toma el control del seguidor con ambas manos, el actor principal está terminando el monólogo con “Nadie compra el corazón de un proletariado”. Yoel Eduardo baja la perilla de la luz, la sala oscurece. Por los parlantes entra la pista grabada de un chelo lastimoso, punzante (preludio del último acto).

Yoel Eduardo se queda pensando la frase que soltó el actor, cree que ha ocurrido un milagro, una de esas señales que le abren el camino, ese texto lo interpela. Yoel Eduardo empieza a verse como un proletariado del amor. Su bandera revolucionaria dice Agustina Cherri.